- Autor: Diego G. Carballo
- Fecha: 28/02/2025
- Medio: El Correo Gallego
“Todas las historias están ya contadas, lo importante es como tú las cuentas”
La escritora canaria, especialista en el relato corto, introdujo recientemente su nuevo conjunto de historias, ‘Teoremas del silencio’, en el que temas como la existencia, el nacimiento o la muerte se encadenan bajo un mismo elemento común: el silencio en su variedad de formas
Hoy estará presentando esta nueva obra en la Fundación Rodríguez Iglesias de A Coruña, a partir de las 20.30 horas
Tras publicar los libros de relatos Los bares del Diablo (Ediciones Escondidas, 2019), Historias Mínimas (Versátiles Editorial, 2021) y los relatos del libro ilustrado Saudade, de Antonio Seijas (Hércules de Ediciones, 2022), la escritora canaria Natacha G. Mendoza presenta hoy en A Coruña su nueva compilación de relatos cortos, Teoremas del silencio (Hércules de Ediciones), compuesta por nueve historiasdiferentes con un hilo conductor: el silencio y sus múltiples caras.
Mendoza, natural de Las Palmas de Gran Canaria, residente de Lanzarote y de naturaleza reservada, nos abre las puertas a su proceso creativo, su amor por el relato y su fulgurante ascenso en el mundo de la literatura en tan solo seis años.
El manuscrito tuvo varios títulos diferentes hasta que llegué aTeoremas del silencio. Llegué a este porque al montar el libro de relatos, relatos largos, en todos ellos había un silencio implícito. Al crear no planeo nada, las historias aparecen y pasan por mí y las intento plasmar con las letras.
¿Cómo lo describiría en sus propias palabras?
Hay historias muy distintas. Isolda, por ejemplo, es un relato que tiene mucho de fantasía y es algo místico, y trata de un personaje masculino bastante aturdido, narrado en primera persona, hay mucha poesía en ese relato. Escribirlo fue un proceso creativo muy bonito, fue uno de los primeros relatos largos que escribí, fue llegando de forma desordenada y cuando fui a armarlo, todo fue encajando. Para mí fue un proceso precioso el de ese relato en concreto, y los demás también tienen su historia. Tratan de los extremos de la existencia, del nacimiento, de las diferentes formas de morir… muchas historias atormentadas, humanas, con muchos personajes distintos y de diferentes edades, sexos… y creo que eso le da un poco más de riqueza al libro. No es muy uniforme, no te vas a encontrar relatos siempre con la misma narrativa, hay relatos en prosa poética, otros que son narrativos, otros tienen diálogos, en algunos también me meto yo como un personaje más, como en Planetas. Me lo he pasado muy bien en el proceso creativo, no ha sido como otros en los que no disfrutaba tanto.
Entonces, ¿se podría decir que hay experiencias personales plasmadas en el libro?
Es complicado, yo te diría que no porque todos son ficción al 100%, pero obviamente, especialmente con mi forma de crear, no sé lo que va a suceder. Me pongo ante la hoja en blanco y me dejo llevar, a la misma vez que escribo soy lectora, me involucro bastante. ¿Cuánto hay de mí? Pues algo tiene que haber, yo creo que todos los autores dejan algún rastro, involuntaria o voluntariamente. Nunca podría escribir bajo mandato, es decir, que me encarguen un libro con unas pautas, creo que no podría hacerlo.
¿Qué la inspiró a darle el papel protagonista al silencio?
Las historias, cada una de las nueve, son muy distintas en todo, en la forma de narrar, el estilo, algunas más crudas, otras no tanto… pero todas pero todas me llevan al mismo sitio, que hay un silencio implícito que se forma a través de las mismas historias y los personajes que hay en ellas. En algunos momentos yo como autora sufrí algunos silencios y otros los disfruté, los viví y personas que han leído el libro han coincidido en que están esas pausas, esos silencios, que en algunos casos son abismos.
Se dice que todos los padres, aunque no lo admitan, tienen un hijo favorito. ¿Tiene usted un relato favorito de los que componen su obra?
Para mí es muy complicado elegir, le tengo mucho cariño por el proceso creativo, más que nada porque lo disfruté de una manera muy especial. A Isolda le tengo mucho cariño, y también a Planetas. Pero Isolda lo disfruté muchísimo, la forma en la que se presentó, que fue diferente a todo, es muy poético. Yo huyo de la poesía porque le tengo mucho respeto, no me considero poeta, pero es una prosa poética. Y Planetas también lo disfruté, fue un experimento, algo que retomaba día tras día. Son cosas nuevas para mí, yo siempre he escrito relatos cortos en los que yo necesitaba que se presentase el final lo antes posible, porque yo sufría al escribir, porque soy una persona muy insegura. Entonces quizá por eso escribía antes cosas más cortas, necesitaba salvarme de mí misma.
¿Le llevó mucho tiempo gestar Teoremas del silencio?
Es un manuscrito que ha variado mucho, yo tenía muchos más relatos y lo he ido perfilando. Tardó cinco años en completarse, empezó con un título distinto, fui quitando relatos, seleccionando los que más se acercaban al título final, que encontré muy al final y que me gustó, porque el conjunto de relatos me llevó directamente a eso, al silencio, impuesto por las historias que existen. Por eso se quedó esta selección de historias y saqué otras, que fue también muy duro y complejo, para que tuviera una sintonía.
¿Hay alguna obra más en el tintero, o está disfrutando aún del estreno de esta?
Tengo más cosas escritas que no han visto la luz en papel y que pueden llegar a ser un conjunto en un futuro con otras que escriba. No me gusta denominarlos microrrelatos, yo los llamo relatos cortos. Soy una amante de la economía de palabras, tengo la certeza de que hay historias inmensas que pueden contarse en un corto espacio. Ahora estoy con algo y llevo bastante con ello, todavía no encuentro el final, ya son muchas páginas y de pronto ya deja de ser un relato. Entonces puede que esté escribiendo mi primera novela, o primera novela corta, porque llevo tiempo y ya se ha pasado en muchas páginas de la frontera que yo tenía. Pero si sigo escribiendo, cuando me viene esa necesidad me pongo ante la hoja en blanco y me dejo atravesar por las historias que ahí están. Yo pienso que todas las historias ya están contadas, y lo importante es la forma en la que tú cuentes algo. No todos los lectores pueden conectar con tu forma de narrar, pero pienso que ahí está la magia, en ese lenguaje silencioso, ese idioma que te identifica.
¿De dónde viene su pasión por el relato corto?
Soy una amante de [Jorge Luis] Borges y lectora voraz de [Julio] Cortázar, desde que me lo descubrió mi abuelo a los 17 años, de ahí viene toda esa pasión mía. Empecé a leer Casa Tomada tumbada en la cama y cuando terminé el relato estaba de pie, no te puedo explicar cuándo o por qué lo hice, pero dejé de leer y empecé a vivirlo. Cuando una persona lee, deja de leer para entrar totalmente en la historia, y seguro que lo que me pasó a mí les pasó a otras personas. Ahí me di cuenta de que la literatura iba a ser un refugio.
Desde la publicación de su primera obra en 2019 han pasado ‘solo’ seis años. ¿Cómo lleva esta consolidación y fama como escritora en tan poco tiempo?
Realmente la primera presentación en público que hice durante estos seis años fue el año pasado en Madrid, en la Librería Alberti. Expuse mis tres libros, que nunca los había presentado públicamente. Siempre intenté escapar de eso, no me siento cómoda estando entre la gente, no por la gente, sino por mi forma de ser, soy muy tímida, si puedo intento evitarlo. En Alberti empecé a darme cuenta de que hay gente que te ve en redes o ha comprado tu libro porque te vio en ellas, y se acerca a ti y te lo dice, y para mí ese impacto fue muy bonito, estoy muy agradecida y sorprendida